Paradigma Humanista
El objetivo del paradigma humanista se concreta en el desarrollo humano, a través de su conocimiento tanto intelectual como afectivo.
Dentro del paradigma humanista, el maestro debe de respetar la integridad del alumno, debe de ser un buen comunicador y potencializador de los alumnos, además de integrar experiencias en sus alumnos.
En cuanto al alumno debe de ser visto como un ser único y social con iniciativa y capacidad para comprender y aprender lo que se le enseña; aunado a esto debe de ser capaz de trabajar colaborativamente, ser líder y autónomo y responsable.
La enseñanza debe de ser significativa basado en experiencias reales y promover un ambiente cálido en el que se desarrollen adecuadamente las capacidades del alumno.
El aprendizaje también debe de ser significativo y al mismo tiempo transcendental, en el que se prepare al alumno para desarrollar sus potencialidades inculcándole la autonomía.
En la estrategia didáctica, el maestro es más bien un facilitador que debe de enfrentar a los alumnos, enseñar a través de experiencias, intereses y necesidades de los alumnos, fomentar el compromiso y la responsabilidad, dejar trabajos de investigación vivénciales.
En la autoevaluación, se integran criterios de la propia persona que aprende fomentando con esto la habilidad de ser creativo, autocrítico y tener autoconfianza.
Dentro del paradigma humanista, el maestro debe de respetar la integridad del alumno, debe de ser un buen comunicador y potencializador de los alumnos, además de integrar experiencias en sus alumnos.
En cuanto al alumno debe de ser visto como un ser único y social con iniciativa y capacidad para comprender y aprender lo que se le enseña; aunado a esto debe de ser capaz de trabajar colaborativamente, ser líder y autónomo y responsable.
La enseñanza debe de ser significativa basado en experiencias reales y promover un ambiente cálido en el que se desarrollen adecuadamente las capacidades del alumno.
El aprendizaje también debe de ser significativo y al mismo tiempo transcendental, en el que se prepare al alumno para desarrollar sus potencialidades inculcándole la autonomía.
En la estrategia didáctica, el maestro es más bien un facilitador que debe de enfrentar a los alumnos, enseñar a través de experiencias, intereses y necesidades de los alumnos, fomentar el compromiso y la responsabilidad, dejar trabajos de investigación vivénciales.
En la autoevaluación, se integran criterios de la propia persona que aprende fomentando con esto la habilidad de ser creativo, autocrítico y tener autoconfianza.
REFERENCIA
Hernández, G. (1998). Paradigmas en psicología de la educación. México: Paidos